Qué es un cronógrafo y cómo se usa (sin enredarte)
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Tienes dos botones al costado del reloj y nunca los has apretado. Tranquilo, no eres el único. En el mostrador lo veo cada semana: gente con un cronógrafo precioso en la muñeca que no sabe para qué sirven esas tres esferitas. Hoy lo arreglamos.
Qué es un cronógrafo
Un cronógrafo es un reloj que, además de dar la hora, funciona como cronómetro. Puedes iniciarlo, detenerlo y volverlo a cero sin alterar la hora principal.
La palabra viene del griego: chronos, tiempo, y graphein, escribir. Un "escritor del tiempo". El nombre tiene una historia literal que te cuento más abajo.
No lo confundas con un cronómetro
En relojería, cronómetro es un reloj certificado por su alta precisión. Cronógrafo es un reloj con función de cronómetro. Un reloj puede ser ambas cosas, una sola o ninguna.
Las partes de un cronógrafo
- Pulsador superior (normalmente a las 2): inicia y detiene la medición.
- Pulsador inferior (normalmente a las 4): vuelve todo a cero.
- Segundero central: en un cronógrafo analógico, la aguja larga del centro suele ser la del cronómetro y permanece quieta hasta que lo activas.
- Subesferas: acumulan minutos y horas medidos. Otra suele mostrar los segundos de la hora normal.
- Taquímetro: la escala del bisel o del borde de la esfera, para calcular velocidad.
Cómo usarlo en cuatro pasos
- Asegúrate de que todo esté en cero. Si no, presiona el pulsador inferior.
- Presiona el superior: empieza a correr.
- Presiona el superior otra vez: se detiene. Lee la medición sumando subesferas y aguja central.
- Presiona el inferior: vuelve a cero, listo para la próxima.
Si detienes y vuelves a apretar el superior sin reiniciar, la medición continúa desde donde quedó. Sirve para sumar tiempos, por ejemplo, de varias vueltas.
El taquímetro: el truco que impresiona
Sirve para calcular velocidad en un tramo de distancia conocida, normalmente un kilómetro. Inicias el cronógrafo al empezar el tramo y lo detienes al terminar. El número que marca la aguja en la escala es tu velocidad promedio en km/h.
La lógica es simple: 3.600 dividido por los segundos que tardaste. Si recorriste un kilómetro en 30 segundos, la escala marca 120. Ya no necesitas la calculadora del celular.
Una historia de estrellas y caballos
El astrónomo que llegó primero
Durante casi dos siglos se creyó que el inventor del cronógrafo era un relojero de la corte francesa. Pero en 2013 salió a la luz un instrumento olvidado: el compteur de tierces de Louis Moinet, terminado en 1816 para observaciones astronómicas. Medía hasta la sesentava parte de un segundo y ya tenía inicio, parada y vuelta a cero. Se adelantó a su tiempo por décadas.
El rey que quería saber cuánto duraba una carrera
Cinco años después, el rey Luis XVIII, aficionado a las carreras de caballos, quería saber con exactitud cuánto tardaba cada uno. Su relojero, Nicolas Rieussec, probó en 1821, en el Campo de Marte de París, un aparato que dejaba caer una gota de tinta sobre un disco giratorio cada vez que se presionaba un botón.
Literalmente escribía el tiempo. De ahí el nombre que hoy usamos todos. Rieussec lo patentó en 1822 y se quedó con la fama; Moinet, con la razón.
Ojo antes de comprar uno
Un consejo de relojero honesto: no todas las esferas pequeñas son cronógrafo. En muchos relojes de estilo deportivo las subesferas muestran día, fecha o formato 24 horas. Revisa siempre la ficha del producto. Si dice cronógrafo y tiene dos pulsadores, vas bien encaminado.
Un ejemplo con función de cronógrafo y correa de cuero es el Naviforce NF8057. Si prefieres un estilo más clásico, revisa nuestros relojes con correa de cuero.
Y un cuidado básico: no presiones los pulsadores bajo el agua, aunque el reloj sea resistente. Ahí es donde se cuela la humedad. Más detalles en nuestra guía de resistencia al agua.
Preguntas frecuentes
¿Usar el cronógrafo gasta la pila?
En un reloj de cuarzo, sí, algo más. Por eso conviene no dejarlo corriendo durante días.
Puse en cero y la aguja central no quedó en el 12. ¿Está malo?
Puede estar desalineada tras un golpe. Muchos modelos permiten ajustarla; si no sabes cómo, tráelo a revisión.
¿Para qué sirve en la vida diaria?
Para el horno, el estacionamiento pagado, tus series en el gimnasio, un discurso cronometrado o cuánto demora de verdad tu trayecto al trabajo.
Medir lo que importa
Me gusta el cronógrafo porque es el único mecanismo del reloj que te obedece. La hora corre sola, sin pedirte permiso. El cronógrafo, en cambio, empieza cuando tú decides que algo vale la pena medirse.
Un rey lo usó para sus caballos. Un astrónomo, para las estrellas. Tú puedes usarlo para lo que quieras. En Foucault creemos que el momento es ahora, así que la próxima vez que empiece algo bueno, aprieta el botón de arriba.